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Title: Los Favoritos
Original URL: www.losfavoritos.net
Screen resolution: 800x600
Language: Spanish
Active: 2000-2004
Location: Montevideo, Uruguay

"Los Favoritos" was a tango music program hosted by prolific radio and TV announcer Roberto Mendez. Launched in July 1995 together with the inauguration of Gardel 91.1 FM (CXD-216), a radio station dedicated exclusively to the dissemination of traditional local music genres.

In December 2000, Gardel FM began streaming live on the Internet as part of a pilot project introduced by TodoRadio.com, a webcasting company based in Montevideo, with media servers located in Toronto, Canada.

Impacted by a national economic crisis which began in 2002, Gardel FM and TodoRadio.com ceased to operate in 2004.



Roberto Mendez in Gardel FM studios


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FAVORITOS
El Tango
apunte histórico
por J. Alberto Mariñas.

Es difícil escribir un apunte histórico sobre el tango, pero al mismo tiempo, es muy arduo eludirlo porque son muchos los que lo solicitan, aunque sólo sea, una ligera orientación que les ponga en la pista de este completo fenómeno cultural - baile, música, canción, poesía - que por una u otra razón atrae a tanta gente. Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace a finales del siglo XIX. En un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los estudiosos coinciden en dar por buena la década de 1880 como el punto de partida de lo que entonces no era más que una determinada manera de bailar la música.

La sociedad donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros, un 25% de la población de la ciudad en el siglo XIX, se movían al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la percusión que por la melodía. Musicalmente, el tango entronca en su genealogía con la habanera hispano-cubana y es por tanto hijo del trasiego mercantil entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y el Río de la Plata. Sin embargo, estos orígenes explican poco sobre su nacimiento. Inicialmente, el tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que marca el ritmo.

El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900 aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.

Inicialmente, el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que en un inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical, ya que a menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o leer música. De hecho, con el correr de los años, algunos de los primeros tangos ya transcritos no van firmados por sus autores sino por avispados personajes que sí sabían escribir música y aprovecharon el vacío existente sobre la autoría de determinados tangos celebrados popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar con ello unos pesos.

Quizá alguien se pregunte sobre el origen del nombre. Tango. ¿Por qué y a que se debe? Es una buena pregunta, que carece de respuesta única. En España en el siglo XIX se empleaba la palabra tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay algunos topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus reuniones festivas… algunos incluso dicen que el origen podría estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la palabra "tambor" que quedaría así transformada en "tangó". En fin, es una buena pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y el origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la respuesta para siempre.

Sin embargo, si es posible hablar con propiedad de un elemento importante: el escenario de su nacimiento. Hay que decir que tanto Buenos Aires como Montevideo eran a finales del siglo XIX ciudades en expansión con un enorme crecimiento demográfico sustentado sobre todo en la inmigración con procedencia de multitud de países. En ambas márgenes del plata había por supuesto españoles e italianos pero no eran ajenos a esta corriente migratoria los alemanes, húngaros, eslavos, árabes, judíos… Todos ellos componían una gran masa obrera desarraigada, pobre, con escasas posibilidades de comunicación debido a la barrera lingüística y mayoritariamente masculina, ya que eran fundamentalmente hombres en busca de fortuna, hasta el punto de que la composición natural de la población de Buenos Aires, por ejemplo, quedó totalmente descompensada, de modo que el 70% de los habitantes eran hombres. Y algo similar ocurrió en Montevideo.

El nuevo ritmo comienza a ser bailado en tugurios y lupanares asociandose así desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en aquellos lugares. Puesto que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a bailar de un modo muy "corporal", provocador, cercano, explícito… de un modo socialmente poco aceptable como se vería cuando, siendo ya un fenómeno emergente, el tango comenzó a salir del arrabal y empezó a expandirse. En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué polvo con tanto viento", "Con qué tropieza que no dentra", "Siete pulgadas"... o incluso "El Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz, en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano "chocho" o "coño".

De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en París.¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares. Determinados textos, mucho más ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural. Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o alguna "milonguita" que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja. Sin embargo, los viajes de estos señoritos a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa venían de atrás, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía en 1800: "Después del dinero, hoy en día el baile es lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracción social: aman el baile, lo veneran, lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si ello era así a principios del XIX también lo era a principios del XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette.

Por añadidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres parisinas, antes al contrario, algún baile anual, como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en él". En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en el Río de la Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido. Curiosamente, es entonces, cuando finalmente el tango entra en los salones más nobles de Montevideo y Bs. As. avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigríes para una burguesía emergente que todo lo hacía mirándose en el espejo francés.

La gloria trajo simultáneamente el rechazo. La sempiterna dinámica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo, la censura frente a la apertura, la tradición frente a la renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió, el Káiser lo prohibió a sus oficiales y la revista española La Ilustración Europea y Americana hablaba del "…indecoroso y por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de ridículas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.". La cita pertenece a esa revista española, pero resulta fácil encontrar otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas. No obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya echada: el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de pre-guerra que habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de costumbres. Después, el tango siguió viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva pre-guerra descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo para darle paso al rock.

En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo siglo de vida.


Vivimos en tango

Aunque no seamos conscientes de ello, vivimos en tango.

En el habla cotidiana utilizamos frases sin darnos cuenta que son fragmentos de tangos.

Por ejemplo, para decir “que me contás”, decimos “que me Contursi” y estamos así mencionando el apellido de dos grandes letristas, Pascual y José María, padre e hijo, uno el inventor del tango canción, y el otro el más romántico poeta tanguero.

Preguntamos “¿Cómo andás?, y si la respuesta es “en la lucha” invariablemente uno agrega “que es cruel y es mucha”, expresión del tango Uno.

Alguien dice “El que no llora no mama” y alguien contesta “y el que no afana es un gil”. Cambalache.

Y del mismo tango “que falta de respeto”, “que atropello a la razón”.

Cuando alentamos a la selección y entonamos el clásico “uruguayos campeones, de américa y el mundo” estamos cantando una música que originalmente fue un tango, y que Canaro, su autor, tituló La Brisa.

En el barrio se escucha “que haces, tres veces que hacés”, frase que pertenece a la milonga Tortazos, que cantó Gardel.

Y también en el medio de los festejos del año nuevo, alguien se acuerda de Gardel cuando dice casi con resignación “un año más que importa”.

Ni que hablar que si sos el mejor o te va bien en algo “Sos Gardel”, y si la suerte o el bienestar es aún mayor “sos Gardel, Lepera y todos los guitarristas”.


El tango siempre ha sido cosa de jóvenes

El tango siempre ha sido cosa de jóvenes, aunque en mas de una ocasión uno ha escuchado otra cosa.

Pongamos algunos ejemplos.

28 años de edad tenía Horacio ‘Pintin’ Castellanos cuando compuso su tango La Puñalada, luego convertido en milonga, en la más chispeante milonga.

14 años de edad tenía Rosita Melo cuando escribió Desde el alma, el más hermoso vals.

17 años de edad tenía Gerardo Matos Rodríguez ‘Becho’ cuando creó La Cumparsita, el más famoso de todos los tangos.

21 tenía Sosa cuando grabó su primer disco. Y Gardel 31 cuando se animó a cantar en público por primera vez un tango.

Todos uruguayos.
Jovenes uruguayos.


El tango está de vuelta

Hay quienes creen que el tango es viejo porque muchas de las melodías y de las orquestas con las que hoy se baila fueron creadas en la década del 40.

Pero en cambio nadie dice que es viejo o que está fuera de moda usar jeans porque hayan comenzado a ser populares en el 50.

A nadie se le ocurre pensar que el transistor, la trajeta de crédito, el perro Snoopy, Daniel el travieso o Godzilla hayan quedado obsoletos porque fueran creados hace medio siglo.

Que veinte años no es nada, cantó Gardel. Y tenía razón. Ni 20, ni 50. Por eso seguimos festejando el triunfo de Uruguay en Maracaná. Por eso seguimos escuchando los tangos creados en aquellos años. Por eso nos sigue emocionando La Cumparsita.


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